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Diez imputados por timar al seguro |
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La investigación tuvo su origen en un caso anterior, que ya se saldó con tres pontevedreses imputados. Aquellas pesquisas comenzaron a raíz de que, en agosto del 2009, se tuviera conocimiento de un supuesto atropello en O Rosal. La realidad demostró, al parecer, que la víctima se lesionó a raíz de una caída mientras participaba en una sesión de entrenamiento libre en un circuito portugués.
Tal vez para ocultar esta afición en su empresa, en la que tuvo que solicitar la baja, el herido, junto con otros dos conocidos, supuestamente pusieron en práctica el montaje.
Considerando que estas argucias podrían no ser un hecho aislado, la Policía Local decidió tirar del hilo y sacó a la luz otros tres siniestros sospechosos en el que sobresale la figura de un pontevedrés, el mismo que dio para del ficticio atropello de O Rosal.
La primera de estas incidencias tuvo lugar en Poio, el 14 de enero del 2007. Los implicados en una colisión entre un turismo y una moto informaron a sus respectivas compañías, «dando lugar a unha reclamación tanto de dados da reparación da motocicleta como de lesións corporais».
Desde la Jefatura se reseñó que el piloto de la moto era el mismo que dio el parte del atropello.
En este caso, fue la propia mutua la que desconfió, ya que no coincidían los daños con el relato de lo ocurrido, por lo que se catalogó como posible fraude.
Fueron agentes municipales quienes confirmaron la hipótesis, ya que los desperfectos «non son compatibles coa dinámica do accidente tal e como foi declarado». Por estos hechos fueron imputados tres individuos.
En el casco urbano
Y como no hay dos sin tres. El mismo que dio el parte del atropello aparece como lesionado en una colisión ocurrida el 21 de julio del 2007 en la calle Pedra do Lagarto. Las pesquisas sacaron a la luz que los dos implicados en el choque son amigos, así como un supuesto testigo.
En este caso, el perito de la compañía aseguradora desconfió de la casuística y anota las siglas OPF -Ojo Posible Fraude- en el expediente. Tal catalogación fue retirada a instancia de un agente comercial de la compañía, quien afirmó «coñecer ao imputado e que el sabía da ocorrencia do accidente».
En este punto, la Policía Local reseñó que el perito accedió y retiró la consideración de OPF, «sen comprobar os danos» y se pagan las indemnizaciones. El cuerpo municipal descubrió que el perito, que está imputado, fue el mismo profesional que elaboró la peritación del supuesto atropello de O Rosal.
Lo cierto es que la moto ya había declarada siniestro total tras un accidente en Caldas de enero de aquel mismo año, tal y como pusieron los reportajes fotográficos elaborados en su día.
El tercero de los timos habría tenido lugar el 31 de diciembre del 2007 en Pontebora. Todo apunta que con esta reclamación buscó una reparación de la moto a costa de la aseguradora. Y es que este vehículo sufrió una caída días antes en el cruce de Lérez. |
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